Cuando te la pegás y te la pelás

Barry: Alex, ¿vos te la has pegado y te la has pelado alguna vez?

Alex: ¡uuuuh! Demasiadas veces. 

Barry: Sí, no lo dudo.

Alex: (risas)

Barry: (risas) Este episodio así se llama: “Cuando te la pegás y te la pelás” y vamos a escuchar tres historias; una de ellas, ya la pudieron escuchar en el adelanto y dos historias más. Yo soy Diego Barracuda – 

Alex: Yo soy Alex Chavarría y esto es: No sos especial.

(Cortina musical)

Barry: Esta historia ya algunos la escucharon, pero la incluimos porque es importante siempre que se lleven un gallito para comer.

Hombre #3: 

… llega la gente, al final llegaron como treinta personas, lo cual, para ser una fiesta en un apartamento, treinta personas es un montón de gente. Todo el mundo llevaba su guaro, todo mundo se llevaba sus bocas y yo había comprado carne para asar. 

Tonces yo estaba sentado en una sillilla de plástico asando la carne mientras la gente estaba adentro hablando, poniendo música, etcétera. Entonces me empiezan a decir que si ocupo algo, como yo estaba asando carne. Les empiezo a decir que me traigan ron con cola, porque como tenía calor por el asador, eso era lo que yo quería tomar. Entonces, me traían un vaso de ron con cola y yo me lo hacía casi tragado; o sea, yo tragaba como si fuera un shot y era un vaso normal. Pero todo era porque tenía calor, por estar a la par del fuego del asador. Y apenas se me gastaba un vaso, yo pedía otro. Y me lo traían, me lo tomaba de un solo y yo pedía otro. 

Ya me decían: “mae¸ pero usted ha tomado mucho ron con cola seguido”

  • No, no, no. ¡Es que tengo calor! Es que yo lo que tengo es calor.

Ya desde ahí, desde que ya yo estaba necio, uno empieza a ver que la historia no iba a terminar bien.

Después como de dos horas de estar asando carne y de estar tomando ron con cola, decido que: “No, no, ya. Voy a ir a ver cómo está el resto de la gente dentro de la fiesta” y entonces hago yo a levantarme, me levanto de mi silla que, debo decir, que fue la primera vez que me levanté de la silla durante dos horas de estar cocinando y tomando ron con cola sin parar. Todo lo que voy a contar de ahora en adelante son historias que han contado mis demás compañeros y demás, más fotos y todo, porque yo no tengo la más remota idea (risas). 

Primero, estaba comenzando a bailar con una de las chavalas, como decir, una de las chavalas bonitas de la oficina. Todo mundo estaba bailando salsa y yo dije que yo sabía bailar salsa.

Entonces, comencé a bailar y, en un toque en el que estaba dando una vuelta, le di un manazo por la cara (risa); obviamente, sin querer, pero igual fue demasiado hueco. Después, en otra, estaba yo todo necio de que yo iba a hacer papas asadas, porque para eso estaba el asador y entonces hay fotos, evidencia mía, de yo todo borracho sentado en la misma silla de plástico frente al asador: pero el asador apagado completamente y una papa cruda encima porque, según yo, estaba asando papas. 

Pero creo que la más legendaria y la que realmente sería como el centro de la historia de este podcast fue que ya cuando yo estaba completamente borracho, llega mi jefe. O sea, el jefe que me dio el aumento por performance y por responsabilidad; el mae siempre llegó, porque se le ocurrió llegar, y yo ya estaba completamente tapis

El mae llega, se da una vuelta, saluda a la gente, se caga de risa al ver la situación y ya: el mae hace a irse. Y le digo yo (cambia a voz “de borracho”): “No, no, no. Pero espérese. Usted no se puede ir sin haberse comido algo. Déjeme para alistarle un gallito”. 

Cuando después, el lunes, llego y me lo topo, resulta que el mae le tomó una foto a lo que yo le di y lo mandó a toda la gente que estaba en esa fiesta. Y lo que yo le di fue: una bolsa de plástico con un pedazo de pollo medio crudo, una tortilla mordida, una papa quemada y una bolsita de salsa de tomate.

Ese fue el gallo que yo le di a mi jefe, a mi gerente, que me acababa de dar aumento por responsabilidad y por performance. Hay muchas más historias relativas a lo que pasó con XXX? Ese día, es que fue demasiada destrucción (risas) y demasiada pérdida de dignidad; pero esa, en particular, la de “usted no se puede ir sin llevarse un gallito”, digamos que los tres años que trabajé en esa empresa, nunca la dejaron ir. Y yo creo que yo ni siquiera, nunca la voy a poder dejar ir cuando la gente dice “un gallito” y “llévese algo para que coma”. 

Sebastián:

¡Hola, mucho gusto! Mi nombre es Sebastián. No soy especial. Les voy a contar una historia de cuando me la pegué y después me la pelé. 

El año pasado iba a haber una fiesta de generación del cole y nosotros habíamos tenido como cinco años de no vernos, de haber salido del cole. Entonces, me puse de acuerdo con unos compas y yo dije “maes, yo puedo manejar, les puedo hacer ride”. La fiesta iba a ser en una montaña, en Heredia, toda tuanis; iba a prometer. 

Entonces, según yo, iba a ser súper chiva quitarle el techo al carro y llegar así como descapotable, ¿me entiende? Pero fue una pésima idea, porque cuando llegamos a Heredia, empezó a llover (risas). Tuvimos que cubrir el carro con una vara ahí toda improvisada, pero fuimos los primeros que llegamos. Llegamos súper puntuales y después fue cayendo la gente. 

La idea era que yo no iba a tomar e iba a dar ride; pero, después de que se fue transformando la fiesta, el mae de la choza de Heredia fue como: “¡Maes!”. Saca la botella de vodka, saca la botella de ron, saca la botella de tequila y era como “mae, esta vara se acaba hoy”, y yo como “Ih, mae, qué duro”. Entonces, le digo a mi compa: “mae, ¿usted puede manejar?”, como para tomar un poco y el mae me dice: “sí, sí, fijo, yo no tomo”. Entonces le di las llaves. 

Entonces, empezamos a tomar al suave, pero tomamos de más, entonces yo ya estaba medio tapis y era muy vacilón porque a pesar de que ya somos mayores y toda la cosa, todos los chistes y todas las varas del cole se revivían; entonces, nos comportamos demasiado infantiles y así; con los mismos chistes y así. Estuvo vacilón. La vara es que cuando la mayoría estaba tapis, decidimos hacer una súper fogata. Había demasiados troncos secos, entonces hicimos esa súper, súper fogata. 

Ya cuando teníamos la fogata bien grande, todo el mundo estaba alrededor de la fogata y toda la vara, decidimos, un amigo y yo… o sea, lo más lógico que uno puede hacer cuando está borracho: saltar una fogata (risas). Empezamos a saltar la fogata, mi compa y yo. Pero la trama era que era como un tipo reto; entonces, la vara es que el mae hacía como media vuelta y caía. Entonces, yo lo repetía y otro compa y así, ¿me entiende? Así fuimos hasta que un compa dijo “mae, la vara acá es: hacer el salto del tigre”.

Todo el mundo: “Mae, ¿qué es el salto del tigre?” y el mae: “Es que el salto del tigre es una técnica militar…”, verdad, y no sé qué tramas. La vara es que el mae explica que hay que dar una vuelta carreta en el aire y caer, después de la fogata, rodando. Y nosotros como “uy, mae, qué chiva” y yo, obviamente, nunca había hecho eso en mi vida, pero como estaba borracho, me pareció demasiado buena idea intentarlo. La vara es que llega Congo y hace el salto, encima de la fogata y le salió super chiva; porque, fijo el mae ya lo había hecho demasiadas veces. Entonces, llego yo a intentar ese salto (risas) y dice un compa que, cuando yo me tiré, me fui de clavado (risas) hacia el fuego, pero por dicha no me quemé. Y ya, me achanté, se me bajoneó el guaro, como que me golpeé el hombro y después, como ya era muy tarde, mi compa hace “Mae, Sebas, vámonos”. Entonces, nos fuimos, yo me quedé durmiendo en un sillón y al día siguiente me desperté y me dolía demasiado, demasiado la clavícula y yo como: “mae, qué raro, me duele un pichazo, no me puedo mover bien”. Entonces fui al hospital para revisarme, me hicieron placas y tenía dos centímetros de separación en la clavícula. Y yo como mae (risas) ¡qué estupidez! (risas) Y así fue como me quebré la clavícula. Tuve como cuatro meses de reposo. Fue muy estúpido pero muy vacilón a la vez. 

Hombre #4:

Ok. Entonces este WhatsApp es acerca de cuando te la pegás y te la pelás. Tengo bastante experiencia, pero esta fue la primera que se me vino a la mente. Cuando era un mozo de… menos de veinte, por ahí del siglo pasado, antes del 2000, en mis primeras salidas gay, obviamente que iba a Oh!, que en ese momento era Déjà vu, y como [en] todo bar gay, había barra libre; entonces, como buen estudiante, iba a la barra libre y trataba de aprovechar la barra libre para consumir la mayor cantidad de alcohol posible. Como yo vivía en Alajuela con mis padres, agarraba y me iba en bus y gracias al hecho de que en Alajuela hay servicio de bus veinticuatro horas gracias al aeropuerto. Bien. Me devolvía en bus a la madrugada, como muchos alajuelenses. 

La cuestión es que, en una de esas, salgo. Como dije, era nuevo en todo esto, entonces no manejaba muy bien el alcohol. Había un muchacho muy guapo que estuve viendo en la disco toda la noche y la cuestión es que la barra libre se acababa a las dos de la mañana, a las dos y media salía el bus de Alajuela, entonces uno se topaba con un montón de gente, borracha también, que se devolvía para Alajuela en ese bus. 

Después de esa noche, no ligué nada, voy a la parada, llega el bus, hice fila, me monto y veo que en la parte de adelante iba el muchacho guapo que había visto antes en la disco con unos amigos. El mae como, no sé, le caí bien, y el mae de hecho como que se paró, dándose vuelta y se puso a hablar conmigo. El mae se pone a hablar conmigo, todo iba como súper contra bien y, en un punto, cuando íbamos ¿por dónde? Yo creo que era como ya pasando Migración, no me siento muy bien… yo trato de evitar demostrarlo. No me siento muy bien. Abro la ventana. No me siento muy bien. Es demasiado tarde. Nada más agarro aire mientras hablo con el mae. Giro mi cabeza, me pongo a ranchar por la ventana y, aunque el mae me estaba viendo, según yo iba a pretender que el mae no se iba a dar cuenta ranchando pegadito como a la pared del bus por la parte de afuera. Entonces, estaba ranchando básicamente todos mis intestinos y era como un chorro que iba pegado a un lado del bus que yo creo que cubrió, como mínimo, una tercera parte o la mitad del bus.

Creo que no es necesario decirlo, pero el mae, al ver semejante escena, todo lo que hizo fue quedarse callado, devolverse, sentarse con sus amigos y no volver a hablarme nunca más en la vida.

Barry: Después de… son diez episodios, tres historias, pero hay una de cuatro… Después de treintaiuna historias, manda huevo que no te quede claro que no sos el primero ni serás el último porque: No sos especial. ¡Chao!

Alex: Bye!

(Cortina musical)

Alex: Este episodio fue producido por Diego Barracuda.

Barry: Producción ejecutiva: Anny Calvo, Eduardo Ramírez, Esteban Tamez y Key Jiménez. Recordá que al patrocinar a No sos especial en Patreon, podrías aparecer aquí. 

Alex: Presentado por Diego Barracuda y Alex Chavarría. 

Barry: Tema musical del podcast: San José, de Monte.

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