Cuando cagás en baño ajeno

Barry: Este episodio es presentado por La vieja Inés, la mejor banda pop de todo Desamparados.

(Cortina musical)

Barry: Bienvenidos al primer episodio de la tercera temporada de No sos especial. Como ya lo vieron en el título, vamos a empezar con un tema que todos, absolutamente todos tenemos en común: caquita. Yo, la verdad, estoy muy, muy sorprendido de la cantidad de historias que nos llegaron acerca de este tema. Algunas historias muy buenas y algunas, pues, no tanto; pero, como siempre les digo, aunque no todas las historias salen, siempre les agradezco mucho su participación. 

Pero bueno, empezamos. Yo soy Diego Barracuda y esto es No sos especial. 

(Cortina musical)

Barry: A la mayoría, o a todos, nos ha pasado alguno de los temas de los que hemos hablado hasta ahorita: las malas citas, que nos terminen, etcétera, etcétera. Todos los que hemos hablado hasta ahora, pero pocos, pocos, pocos como este, como el de este episodio, los tenemos todos en común. Todos “hacemos del dos”, todos “liberamos a Willy”, todos “vaciamos la papelera de reciclaje”, todos “tiramos troncos al río” (risas)… ok! Tengo que confesar que a mí siempre me ha dado mucha pena hablar de esto; siempre uso eufemismos para referirme a “cagar” (risas) (susurra:) ¡dije cagar! Pero, escuchar las historias que les voy a mostrar hoy, la verdad, me quitaron un poquito la vergüenza. Yo sí tengo historias en baños ajenos, solo que sí, fueron incómodas; sí, quería desaparecer, pero, al final logré que nadie se diera cuenta. A lo mejor y cuento alguna. 

Es que no hay como el trono propio, ¿verdad? La tranquilidad del hogar. Oler el Glade de tu casa, o el desodorante de preferencia. O en algunos casos, por qué no, la cajita de fósforos… pero tener muchas ganas de cagar y no estar en la casa es una pesadilla: que luego la llave no baja o estás en estos baños públicos en los que chocás piecito con piecito, ahí ves los piecitos de la otra persona y entonces tus esfínteres no aflojan porque son tímidos y está alguien a la par… ahí… haciendo lo mismo que vos… cagando. 

O bien, estás en la casa de los suegros o de gente que de alguna u otra forma te intimida o querés quedarle bien y te da miedo ir al baño y pedorrearte, porque sabés que la caca no viene sola. Yo, por ejemplo, en esos casos hago el clásico “abrir la llave”: hago así como que ya me estoy lavando las manos pero en realidad estoy soltándolo todo. 

O de fijo les ha pasado que, en un baño público de estos que les decía que son varios que están a la par y que solo los divide como media pared, nada más, y que incluso hay como hendijas en las que uno sabe que la gente se va a asomar o que uno siente que la gente se va a asomar, pasa que estás tratando de soltarlo todo, de cagar, y sabés que incluye pedos también, que no viene solo la caquita (susurra:) ¡caquita, caquita, ji, ji! Entonces, lo que hacés, es que esperás; bueno, esto es lo que hago yo, a veces, pero de fijo a ustedes les ha pasado también: querés soltarlo todo, no podés, entonces esperás a que otra persona que estaba haciendo lo mismo salga, se lave las manos, se arregle un toque, se mire al espejo y luego suene la secadora de manos y ese es el momento mágico en el que podés soltarlo todo porque ¡no se escucha nada!

(Cortina musical)

Barry: A ver, sí les voy a contar una cosa que me pasó en un baño público, una de las cosas más raras que me ha pasado. Fue una vez que salí con una chica, fuimos al cine y, nada, yo siempre tengo que ir, siempre, siempre tengo que ir a orinar antes de empezar a ver una película porque sí o sí me dan ganas a media peli y tengo que salir. Entonces trato de ir para no tener que hacerlo, aunque igual la mayoría de las veces tengo que ir. Yo creo que es por el aire acondicionado, no sé, algo. 

En fin, voy al baño y también tenía ganas de hacer del dos, no podía aguantar. Así que, con mucho dolor en el alma, tuve que agarrar mucho papel higiénico, ponerlo alrededor de la sentadera, hice lo que tenía que hacer y bueno, ya. Lo malo es que, cuando me iba a limpiar, normal, me torcí ligeramente la espalda para alcanzar y en ese momento (risas) se me acalambra el costado que estaba doblando, al punto de que no podía volver a pararme de frente otra vez, no podía acomodarme (risas) de nuevo, me quedé torcido (risas) y yo, como tengo ansiedad generalizada, empecé a pensar de todo y preocuparme por todo (risas). Entonces, ahora sí, voy a tener que decirle a la chica que venga por mí (risas), que ya no vamos a ver la peli, que llame a una ambulancia y que me lleve al hospital y yo todo ahí torcido sin poder limpiarme (risas). Esperé como unos diez minutos y logré volver a acomodarme otra vez y ya se me quitó el dolor. Me perdí como diez o quince minutos de la peli y bueno la chica ya estaba comenzando a pensar que la había dejado botada. Pero bueno, nada, todo se arregló. 

¡Ven! Les comenté una historia también. En fin, supongo que esta no es la historia que quieren escuchar; hay buenas historias que les tengo listas para este episodio, así que no esperemos más: vamos con la primera. 

Diana: ¡Hola, mi nombre es Diana Morales y no soy nada especial! Qué pena, pero les voy a contar una historia que nada más le cuento a la gente muy, muy cercana a mí, porque para mí sí es bastante penosa y por dicha nunca nadie se dio cuenta, solo mi amiga que me ayudó, pero siempre que la cuento causa bastante gracia. 

Cuando yo estaba en el cole, fui de intercambio a Oregon y el tema es que uno pasa un mes con una familia, yo era bastante tímida, y tampoco sabía decir cómo se decía “bomba para destaquear el servicio” en inglés. Entonces, fui al baño, ellos me tenían mi propia gaveta con mis cositas de baño: el cepillo, las bolsitas ziploc y demás. Entonces un día fui al baño, estaba ahí, relajada, haciendo del dos y ya tranquilamente termino, me voy a bañar, entonces bajo la cadena, porque íbamos para el colegio; el tema del intercambio es que uno puede asistir al colegio con la hermana o el hermano de intercambio, y bajo la cadena y se queda pegado el asunto. Entonces, trato de seguirla bajando y veo que se va a desbordar y entonces yo digo “ok, ¿qué voy a hacer aquí? No puedo conseguir una bomba para destaquear el servicio, porque qué vergüenza, no puedo dejarlo aquí porque qué vergüenza, es la casa de la familia”; entonces, lo que hice fue coger una bolsa normal, metérmela en la mano y meter la mano dentro de la taza, intentando destaquear el baño. Lo que hago es: un tapón más grande, evidentemente (risas).

Entonces, lo que hice fue agarrar la bolsa y, en la bolsa, meter un pedazo de caca. Entonces, volví a intentar bajar la cadena y no bajaba, pero ya no se veía sucio. Entonces, lo acaté a hacer fue meter el pedazo de caca en una bolsa ziploc amarrada en otra bolsa normal y ¿qué iba a hacer? Estaba nevando, estaba la ventana cerrada, no podía tirarla para afuera o algo así, entonces lo que hice fue meterlo dentro de mi bulto para el colegio (risas) y cuando salí y mi hermana me estaba esperando para ir al colegio, me metí al carro y la caca iba adentro de mi bulto y el carro iba full calefacción y todo, porque era un viaje como de unos 40-45 minutos hasta el colegio. Yo iba super, super asustada porque esa vara iba inflada y todo, o sea, alguien tocaba y eso explotaba e iba a oler a mierda todo el carro (risas).

Entonces iba super nerviosa. Llegamos al colegio y llegamos apenas, entonces no pude salir a botar la caca en el servicio, obviamente. Y tampoco podía salir en clases porque tenía que irme con el bulto y la gente iba a decir “qué putas anda haciendo el baño con el bulto en media clase”. Tuve que quedarme en la clase con la caca como hasta las nueve y media de la mañana, hasta el primer receso (risas) y después yo agarré el bulto como de que nadie supiera que el asunto estaba complicado y delicado y le dije a una amiga “hey, acompáñeme, es que pasa esto y esto” y la mae, al día de hoy, todavía me hace bullying (risas). Ella me acompañó al baño y yo le dije que no dejara que nadie entrara y en vez de yo agarrar la bolsa y meterla directamente al basurero, lo que acaté a hacer fue abrir la bolsa y tirar la mierda en el servicio, bajar la cadena y después botar las bolsas en la basura. ¡QUÉ PUTAS!

(Música)

Diana: Nadie se dio cuenta de que la mierda pasó en la clase durante las tres horas y que el carro iba con una mierda ahí con nosotros, pero: esa es mi historia. Y no soy nada especial.

(Música)

Barry: El episodio de la próxima semana será un “no especial”, junto a un podcast que descubrimos hace poco y que nos gustó mucho y el que sigue será Cuando te cachan mintiendo; seguimos buscando historias bajo este tema. En realidad, nos falta solo una, pero recibimos todas las que quieran. Es más, entre más historias, la temporada se hace más larga, y si fuera por nosotros, esta temporada no se terminaría. Si quieren ver la lista completa de los temas de esta temporada, la pueden encontrar en nuestro Instagram, en los highlights. Nos encuentran como No sos especial. Ahora, vamos con la siguiente historia. 

Nina: ¡Holi! Yo soy Nina. La cosa es que yo estaba en la casa de la playa que tenían mis tíos y yo tenía más o menos como ocho años, más o menos; siete, ocho, no sé. Estábamos en la casa de la playa y estaban como ellos y mis primos y mis primastros y las parejas y demás. Y a mí me dieron ganas de ir al baño. Era como en Jacó, y ya, voy al baño.

Yo siempre, bueno ya no, por dicha, gracias al ejercicio y frutas, pero toda la vida había sido super estreñida y el estreñimiento, si ya estaba presente en mi casa, cuando salía de paseo, era como triple, porque me daba vergüenza ir a otros baños. Es el pánico de siempre, de que se quede taqueado y, en realidad, creo que parte de mi estreñimiento era por pánico (risas).

Ya llevábamos como tres días de viaje y yo ya no aguantaba, porque no había ido al baño; y fui, y sí, como que me fui de ride, me relajé, terminé. De nuevo, tenía como ocho años, verdad, y… vuelvo a ver (risas) mae y estaba, o sea… estaba esta caca (risas) como… no sé (risas). O sea, a mí me impresionó. Era como, como los tres días juntos más un sobrillo ahí (risas). O sea, mae, era enorme. Era enorme y yo era muy pequeña. Yo decía “mae, ¿cómo salió eso de mí?”.

Obviamente, a mayor tamaño de caca, mayor pánico de que no se vaya (risas) ¡y eso era un brazo! (risas) Y yo: “fuck, está bien” y ya hago el intento y, obviamente, no se fue. Hago el segundo intento y seguía flotando (risas), ¡qué vergüenza! Entonces salí y le dije a mi mamá: “Mami, es que vieras que quiero ir al baño, pero está taqueado” (risas). Y mi mamá llegó y hace “Ih, sí. Pero esto tuvo que haber sido alguien grande, porque…” (risas). Entonces, mami hizo un par de toques de esos de mamá, que llenan como una palangana y la tira como desde tres metros (risas). Y no funcionó, porque era demasiado grande; y, además, estaba como cuando un perro trata de pasar un palo por un portón (risas) que queda así horizontal (risas) entonces no pasa (risas) así estaba por el huequito por donde se va ¡y la caca enorme, totalmente acostada! Entonces, obviamente no iba a pasar. 

Y mami le dijo a mi tío como: “Hey, es que vieras que Keylinita tenía que ir al baño pero está taqueado. ¿Vos tenés como algo para destaquear?” (risas) y va mi tío al baño (risas) abre la puerta y como: “¡HIJUEPUTA! ¿¡QUÉ ES ESTE HIJUEPUTA CEROTE GIGANTE!?” (risas).

(Música)

Nina: (Risas) Y ya empezaron: “¿¡Mae, quién fue el hijueputa que se mandó esta cagada!?”, porque obviamente, primero descartaron a todas las chicas; y, si ya descartaban a las chicas, más aún a los niños. Y yo era una niña, pequeñita, que acababa de cagar del tamaño de dos adultos, no sé. Y mi tío: “¿¡Qué es este cerote!? Jueputa”. Obviamente toda la fiesta quería levantarse a ver la caca y todo mundo “Noo, no sé qué, bla bla bla” y entonces ya empezó a acusar al novio de mi prima: “Este mae fue el último que fue al baño”. No sé si eso era cierto o que solo lo estaban jodiendo porque era el novio. Pero empezaron “fue este mae” y el mae “No, no, no. Yo fui, pero yo lo jalé”. Todo el resto del paseo, pasaron jodiendo a ese mae y yo no tuve el valor para ir y decir “fui yo”. No pude. Y esto se lo conté a mis primos hace como… dos años. Ese mae, al final, ahora es parte de mi familia: se casaron (risas) y… esa es mi historia. El poder de… de mis días de estreñimiento y luego la libertad (risas) cuando estaba pequeña. ¡Chao!

(Música)

Barry: Recuerden que nos pueden seguir en Instagram y en Facebook como No sos especial. El Twitter, para ser honestos, lo dejamos botado, porque… pues, porque sí, nada más. Hace unos días anuncié que iba a dar menciones gratuitas, en esta temporada, a cuatro proyectos de emprendimiento y, finalmente, tenemos a los seleccionados. En este episodio los voy a mencionar de manera muy general pero, en los siguientes, vamos a saber más de ellos. El primero, es Pajarito de oro, una marca nacional que tiene el propósito de brindar productos de calidad, económicos y llenos de amor hacia el planeta. Son productos reutilizables de cero desperdicios.

También, Casa rara. Casa rara es un espacio que promueve entornos seguros donde se garantice que personas jóvenes, LGBTIQ entre quince y veinticinco años que sufren de violencia, discriminación o han sido expulsados de su hogar tengan acceso a techo, sustento, educación, salud física y mental, recreación y familia, con el objeto de que puedan construir una vida plena, como lo merecen.

También, está Miel feroz, una marca de miel picante super interesante y que me muero por probar y, finalmente, CWE, una empresa de lucha libre costarricense que está haciendo un trabajo increíble. Hace un par de semanas fui y el show estuvo muy, muy chiva. En futuros episodios vamos a hablar más de ellos y, de hecho ya estamos coordinando con las mentes maestras detrás de estos proyectos para que vengan a presentar un episodio conmigo. 

Ahora sí, vamos finalmente, con la última historia. 

Mujer: Quiero contar mi historia de la vez que la cagué en un baño que no era mi baño.

(Música)

Mujer: Todo empezó porque estaba tomando con un amigo, la famosa promo de ron con coca del AM(PM) y me excedí con el ron, pero bueno, yo no sabía eso hasta que un amigo llamó y dijo que si podíamos recogerlo porque tenía unos problemas con los papás. Entonces, que si lo podíamos ir a recoger porque tenía muchos problemas. Como vivía muy arriba, agarramos el carro, fuimos por el mae y, cuando entramos a la casa del mae, yo decía “Me voy a cagar. Me voy a cagar. De verdad, ocupo un baño” y le poníamos como “hey, salga, rápido” y él “suave, es que me estoy agarrando con ellos” y yo: diay no, aquí la vara es pidiendo el baño aunque los maes se estén agarrando del pelo, porque yo me voy a cagar aquí en el carro.

Me acuerdo que le puse como “hey, ¿usted cree que me puedan prestar el baño?” y el mae no me contestaba y no me contestaba. Entonces entré, toqué la puerta y, en eso, estaban pegándose unos gritos y yo: “sí, buenas, señora, disculpe, ¿usted cree que me pueda hacer el favor de prestarme el baño? Es que necesito el servicio”. Y me dice “sí, claro, pase, pase” y en eso que entro al baño otra vez (imita la voz) “No, lárguese, lárguese de aquí. No lo quiero volver a ver más”. Y yo como: ¿cómo, cómo? ¿cómo que se larga y yo estoy aquí? Suave, suave, estoy cagando (risas). Duré un poco más de lo que estaba previsto y mi amigo, el que estaba en el carro, me estaba diciendo “Póngale, porque ya Fulanito salió y tenemos que irnos de aquí”. Yo no sabía cómo parar (risas); de verdad, ¡yo no sabía! Y les decía como “ya voy, ya voy, suave, es que me cayó un toque pesado el ron, pero ya voy, estoy limpiando aquí la vomitada” y era como ok está bien. Ya. Terminé de mandar el fax, como dicen y, diay, no había agua. ¡No había agua y yo no sabía cómo bajar eso! Y yo: Me van a matar. ¡Me van a matar! Y no encontré nunca cómo echarle agua al tanque y me tuve que ir así. Hasta el día de hoy, [a] la señora me la topo en la calle y me hace cara de “Yo sé que usted cagó en mi servicio y dejó la caca ahí (risas). Eso era.

Barry: ¿Qué tal les pareció el episodio? ¿Ah, ah, ah? Una mierda, ¿verdad? Pero de la buena. De la buena (risas). Antes de irnos, les recuerdo apoyarnos en nuestro Patreon para seguir haciendo más episodios y más temporadas. Y muchísimas gracias a todos nuestros patreons, porque gracias a ellos tienen el producto que pueden escuchar ustedes ahorita y que van a seguir escuchando en los siguientes episodios. Es más, denme un segundo y se los menciono todos, porque la verdad es que tengo que mencionarlos a todos: Alonso Solís, Andrés Bustamante, Carlos, Cinthya, Daniel P., Daniel Cruz, Esteban Tames o Tames, todavía no sé cómo se pronuncia, Jason Salas, Jeudy Blanco, José Carlos Barquero, Marlen Murillo, Marcela Campos, Marco Ureña y Ricardo Osorno. Muchísimas gracias por su apoyo. Espero que de verdad les haya gustado este episodio pero, más importante aún, que los haya hecho sentir menos especiales. Porque sí, amiga, porque sí, amigo: si alguna vez la cagaste en un baño ajeno, no sos el primero, ni serás el último, porque No sos especial. 

(Cortina musical).

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