María José. «Mi peor pesadilla se hizo realidad»

Le pedí a variosescuchas que me contaran cuál ha sido el día más triste de sus vidas, esto fue lo que me contó María José.

María José. «Mi peor pesadilla se hizo realidad»

El momento más triste de mi vida comienza más de 13 meses atrás. Un 7 de abril cuando, yo, la que siempre siente que algo le va a pasar a sus seres queridos y les anda preguntando si están bien, la que si ve alguna noticia de un accidente, inmediatamente empieza a llamar y asegurarse de que no son ellos, recibí una llamada…

Yo ya había visto las fotos del accidente. Ya había leído que había un muerto y claramente había reconocido el carro en las fotografías, pero me había hecho la loca para no aceptar la realidad de que la persona accidentada, y quizá hasta la persona muerta, podría ser alguien cercano a mí.

Ese domingo en la mañana decidí regañarme por tener siempre esos pensamientos. No quería aceptar la posibilidad de que, por primera vez, mi peor pesadilla se podía hacer realidad. Quería evitar tanto lo que dentro de mí ya sabía, que hasta me negué a enviarle un mensaje. Me negué a llamarlo por más que deseaba saber que estaba bien. 

Reconocí el carro, el RAV4 color vino que veía casi todos los días y que manejaba su amigo —mi compañero de trabajo—. Reconocí la ruta, estaban cerca de su casa y era muy común de ellos pasar las noches juntos y regresar a descansar cuando empezaba la madrugada. Por eso, cuando vi que él me estaba llamando, sentí felicidad. Una felicidad que se mezclaba con preocupación, por que dentro de mí ya había empezado a aceptar que algo malo estaba pasando.

Quizá algo pequeño pensé, un golpe apenas o simplemente me quería hablar y decirme que todo estaba bien. Lo menos que quería escuchar, era al otro lado la voz de su hermana diciéndome lo que yo me había negado desde horas atrás: que mi mejor amigo falleció en la madrugada por un accidente.

Tener que ser la que le contara a las personas cercanas y darles la noticia de que él había fallecido, llamar a mis jefes y contarles lo que había pasado para que pusieran en oraciones a nuestro compañero —el que conducía—, me distrajo por minutos de la realidad que estaba empezando a vivir, de la realidad que aún no quiero vivir. 

Y no es exactamente ese el momento más triste, porque era solo el principio de todo lo que ha sido una montaña rusa de emociones, Por que es triste no poder adaptarse a la rutina de ya no tener a una persona con la que hablabas todos los días. Que quizá no te entendía al 100%, pero que estaba ahí, con todo lo que implicaba soportarse a sí mismo y soportarme.

El momento más triste es cuando ni entre nuestro grupo de amigos no podemos comprender lo que el otro está pasando porque para cada uno él estaba de maneras diferentes. Para mí estaba todo el día. Desde que me despertaba hasta que me iba a dormir. Yo era su reloj despertador en los breaks del trabajo. Para otros, él era con quien hablaban en la madrugada, hasta que los primeros rayos de sol los mandaban a dormir.

Es triste cuando intento darle ánimo a quien manejaba y saber que lo que yo diga no va a ser suficiente por que hay tanto pesar en él.

Pero el momento más triste, es cuando necesito urgentemente hablar con él. Cuando me siento sola y él no está. Y simplemente no va a estar más para contestar mis llamadas o mis mensajes.

El momento más triste de mi vida empezó un 7 de abril, cuando perdí a mi mejor amigo. 

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