Cuando lidiás con un trastorno o enfermedad mental

Cuando lidiás con un trastorno o enfermedad mental.

Diego:

Todos los días encuentro nuevas razones para confirmar la importancia de que la gente no se sienta sola.

Iniciando el año sufrí uno de los ataques de pánico más espantosos de mi vida, al punto que no quería más mi vida, mucho de lo que provocó llegar ahí fue ¿el qué dirán?, me ha atormentado durante años y ese día no me importó, quería que todo se acabara, veía imposible salir de ahí. Con ayuda de mi familia, amigos, mi psicólogo y mi psiquiatra, al que iba por primera vez, aunque los ataques de ansiedad los he tenido desde el cole, logre salir de la oscuridad en la que estaba y me di cuenta de que todo se ve como un monstruo gigante cuando estás bajo un ataque de pánico. 

Me diagnosticaron con trastorno de pánico, que es un tipo de trastorno de ansiedad generalizada, toda esta historia la terminé contando en un cuento, pero por muchas razones una de ellas que lo que escribo por más cercano que parezca siempre hay un detalle que lo hace ficción, terminé convirtiéndolo en una analogía a partir del sistema solar. Antes de publicarlo se lo compartí a un amigo para que lo revisara, no me respondió en dos días, cuando lo hizo me dejó saber que el día que se lo compartí estaba sufriendo delirios suicidas y que no se lo había dicho a nadie porque le daba miedo de que la gente pensara que estaba loco y al leer el cuento se dio cuenta que no estaba solo en esto, que no solo, no era el único, si no que sí se puede salir de ese hueco y lidiar con esto.

Lidiar, fue la palabra que terminé usando para este episodio, no sabía si usar cuando sufrís, porque se sufre o cuando tenés, para bajarle el tono. Pero, aunque se tienen y se sufren lo que se aprende es a lidiar con ellos para estar mejor.

Mi historia en el tiempo es pequeñita, comparada con la de otros, incluso con algunas de las que vamos a escuchar hoy, pero el punto no es ese, el punto es que debemos conversar más del tema, aunque parezca imposible comprender lo que sufre una persona con un trastorno o enfermedad mental, hay que escuchar y hacer lo posible para empatizar o al menos entender.

Yo soy Diego Barracuda y esto es: No sos especial.

En este episodio vamos a escuchar casos muy diferentes, pero todos con el mismo mérito de ser escuchados. La primera historia es de Silvia García Solís y seguido vamos a escuchar la historia de Montserrat.

Silvia.

¡Hola Diego! 

Este…mira, pues aquí está un poco de mi vida con la salud mental, mi nombre es Silvia y tengo 32 años, he vivido, bueno más de diez, con un diagnostico ya definido de un padecimiento mental que se llama bipolaridad tipo 2, suele ser considerado como un tipo de bipolaridad menor que la 1, tiene también toda su complejidad verdad. 

Básicamente lo que trata esta enfermedad es que uno tiende a variar entre depresión e hipomanía, donde la hipomanía es un estado menor a la manía, y el otro aspecto sería de depresión, que esa sí es un poco más conocida por la gente.

Yo empecé a manifestar síntomas de que algo no estaba bien, cuando tenía 15 o 16 años, una cosa así. Tuve la suerte de nacer en una familia con un sentido muy grande de la salud mental, a esa edad empecé a mostrar manifestaciones emocionales que fueron más allá de la simple adolescencia, entonces, mis papás decidieron que fuéramos a un psiquiatra cercano que ha atendido a otras personas en mi familia. Fui, fui con él y empezamos a trabajar, entonces básicamente estoy con mi psiquiatra, el mismo psiquiatra desde que tengo 16 años y pues al principio fue un poco complejo, el padecimiento mental no es como que te podés meter en un escáner o te pueden hacer una serie de exámenes o como todavía hay tanto que aprender del cerebro, verdad y aún no estamos mucho mejor que antes, lo complejo es que es un prueba y error, entonces probar con medicamentos y probar con terapias.

 Yo tuve la suerte también de que el desequilibrio químico que yo tengo en el cerebro es bastante fácil de arreglar, entonces desde el principio se encontró cuál era el equilibrio necesario de medicamentos, entonces no tuve que cambiar muchas veces de medicamento, lo cual ha sido una suerte porque mucha gente pasa por cinco, diez medicamentos diferentes hasta encontrar el equilibrio necesario. Me estabilice relativamente rápido, pero bueno, también está toda la cuestión de la pubertad y de la edad emocional de un adolescente principio joven, verdad. También está toda esta cuestión de que cuando todavía no sabes que es lo que está pasando, tendés o a auto medicarte con sustancias, en mi caso, me auto medicaba sin saberlo con alcohol, porque es un ansiolítico y mi trastorno específico lo que tiende es hacía la ansiedad y la depresión, entonces tomaba y había ya ahí una serie de desequilibrio porque no podía parar, digamos, entonces no tenía un control sobre el alcohol verdad y además que estaba tomando medicamentos entonces ya eso no está bien, te desequilibras del todo. 

Eso fue un poco como adulta-joven inicios de los 18 -19 años, o sea, nunca deje los medicamentos sola y sucedió un asunto, una ruptura amorosa que suele ser un detonante para todo el mundo, especialmente cuando alguien tiene un padecimiento mental. Sobre eso pues volví otra vez a donde mi doctor y he estado tomando pastillas desde ese momento.

Hablo de los medicamentos porque la gente tiende a tener mucho abuso con respecto a de que, ¡uy mirá! Es que tengo tal cosa, padezco de tal otra y entonces tengo que tomar psicotrópicos o ansiolíticos o antidepresivos o toda la gama que puede existir y se asustan o muchas veces de avergüenzan de eso, pero mi experiencia me ha hecho ver, creo que también precisamente por haber estado siempre tan apoyada, es que es un padecimiento del cuerpo, o sea, es un órgano que falla como puede ser el hígado, como puede ser el corazón, como puede ser cualquier cosa del cuerpo, que por alguna razón especifica ella no produce lo que necesita, entonces me parece igual de valido que tu cuerpo, tu presión arterial no funciona por equis razón  tenés que tomar una serie de estabilizadores de esa presión por el resto de tu vida y exactamente igual el cerebro por alguna razón no produce ciertas funciones químicas y tenés que sustituirlas, porque si no, no puedes ser una persona funcional.

Yo he tenido mucha suerte, la verdad, de mi familia, toda, no solo la pequeña, la extendida, siempre he sido bastante apoyada en ese sentido y creo que por eso siento o no siento vergüenza de referirme sobre él. Mi esposo, tengo la suerte también, de que es un hombre muy abierto a aprender cosas nuevas y en ese sentido él ha aprendido cómo funciona el padecimiento, entonces, estoy rodeada de una red muy importante, que eso creo, es la clave junto con una buena medicación y de terapia si es necesario.

Yo no sé si voy a tener que tomar estas pastillas el resto de mi vida, ya te digo, he estado periodos sin tomarlas y he estado muy bien y ha sido siempre un detonante el que hace que vuelva a necesitar ese equilibrio químico de mi cerebro. Yo sé muy bien cuáles son mis detonantes, creo que es importante que la gente, cualquier persona en cualquier estado que haya sido diagnosticado, empiece a conocer su enfermedad, a conocer su padecimiento y que se empiece a conocer a sí mismo porque hay claves que el cuerpo te va dando, aprende mucho uno de sí mismo y de las otras personas también. A veces hasta te da material para escribir o para producir o para hacer, porque te soy sincera, yo que escribo y produzco, muchas veces he tomado ciertas cosas de ahí.

Y pues esa es mi historia, básicamente soy una persona que vive bastante bien, con problemas como todos los demás, pero ninguno es producto del padecimiento mental, simplemente es un estado en el que a veces estoy o no, pero me conozco lo suficiente para poder discernir entre estar o no estar dentro de ese padecimiento, verdad. Es muy importante es este país que la salud mental se considere exactamente igual de importante que el corazón, los riñones, la vejiga, todo el cuerpo, porque es todo uno solo.

Montserrat.

¡Hola! Soy Montse y bueno, hace unos meses me diagnosticaron con Trastorno de Ansiedad Generalizada.

La gente que me conoce sabe que llevo toda la vida sufriendo cuando me toca ordenar de un menú, que tengo que verlo mil veces, detesto hablarle a los cajeros o a los choferes de los buses y no por mala persona, sino porque siento que la lengua se me duerme y que no puedo decir nada, que no me entienden y bueno, también que he llegado a dejar gente plantada en fechas importantes, porque amanezco sintiendo que algo malo va a pasar. Son cosas pequeñas pero que siento que realmente me han limitado muchísimos años, que me robaron muchísimos años y bueno, aunque la gente considera que la medicación psiquiátrica o que la atención psiquiátrica es un tabú, para mí ha sido una experiencia súper liberadora, me he dado cuenta de quién soy realmente, quién soy yo sin esos miedos, sin esas cosas como que me frenan y realmente me caigo muchísimo mejor, de verdad, me ha levantado la autoestima y ha sido increíble.

Y bueno, aunque el primer día que fui a consulta me sentía súper nerviosa, sentía que no podía levantarme de la sala de espera y caminar al consultorio, hoy verdaderamente no me avergüenza decir que estoy recibiendo ayuda psiquiátrica y que no se, la verdad, estoy súper contenta, porque me he dado cuenta de soy capaz y que si hubiera seguido el consejo de la gente que intenta minimizarlo, seguiría mortificada, más bien siento que esperé muchísimo, fueron como 8 años de vivir bajo una sombra que no se, una sombra que se vuelve como familiar, que uno intenta aceptar, que cree que es parte de uno pero realmente no está bien, no está nada bien y si bueno, es un poco difícil, todavía hay miembros de mi familia que no lo entienden muy bien, que me dicen como: ¡ay pero no se preocupe!, o ¿para qué está nerviosa?, o ¿para qué toma eso?, nada más deje de ser tan dramática, y bueno sé que lo hacen con las mejores intenciones, pero pues no, o sea, las pastillas hacen su trabajo y ya, y decirle a alguien con trastorno de ansiedad que esté tranquilo es como, no sé, pero la verdad no funciona así para nada.

Y bueno una de las cosas que creo más me han afectado en mi vida, fue como la época del colegio, tenía una amiga y bueno ella intentó suicidarse una vez, claramente mi mamá pensó que no era lo mejor que yo me enterara de esas cosas y me lo ocultó como por 2 o 3 años, y bueno cuando finalmente me di cuenta ella lo que me dijo fue como: ¡ay es que esa muchacha está loca!, no me gusta como amiga para usted y creo que lo mejor es que se aleje; y bueno ese es un error súper grave, la gente tiende a apartarse de quienes buscan ayuda psiquiátrica y no entienden que lo que buscamos es sentirnos mejor y estar mejor con ellos también, entonces si es como una de las cosas que más le resiento a mi mamá. Y bueno, aunque ella poco a poco se ha abierto más conmigo, si hay cosas que son difíciles de entender, la verdad es que me gustaría que la gente intentara entender que no estamos como llamando la atención de nadie y que no somos así porque queremos, si no, porque hay más, algo que no podemos controlar.

********************** Mensaje de los colaboradores**********************

Ahora vamos a escuchar la historia de Naty Rodríguez y luego la de Kurt Dyer.

Natalia.

¡Hola! Mi nombre es Natalia Rodríguez tengo 29 años y desde los nueve años batallo con el trastorno limítrofe de la personalidad, también conocido como Borderline.

Para mí, ha sido muy difícil porque como lo padezco desde pequeña desde los 9 años, he pasado por muchos psicólogos, por muchos psiquiatras y en realidad ninguno ha sabido darme un diagnóstico certero, hasta hace un año en realidad tengo mi diagnostico ya como tal y sé lo que tengo. También tengo Distimia que es tener el ánimo un poquito más bajo que lo normal, era como siempre ahí un poquito de depresión, entonces son cosas a las que una tiene que irse acostumbrando e ir forjando su camino y de permitir que estas dominen su vida.

Creo que para mí lo más difícil, fue aceptar que yo no estaba loca, porque lo primero que la gente te dice y que vos mismo te decís es que estás loco, que ya no sos normal, pero yo siento que la normalidad está sobre apreciada y en realidad todos tenemos algo, eso dice mi psicóloga, que todos tenemos algo, entonces yo creo que de ahí aprendí y fui creciendo, fui avanzando y en realidad en mi vida me han pasado cosas malas, cosas muy feas, el año pasado tuve un año muy feo, me dio una crisis sumamente fuerte, bueno, fueron como varios episodios de crisis, estuve internada 4 veces en un hospital psiquiátrico, me tomaba 10 – 12 medicinas al día, para estar un poquito, digámoslo así, normal, o más bien como lo digo, para ser funcional. Fue porque atravesé un proceso muy difícil en mi vida, que fue el divorcio, yo creo que mucho de lo que pasó en mi vida personal fue culpa del Borderline o del TLP, como yo le digo, porque verdad, los síntomas de la enfermedad en realidad no son bonitos, sentir tanto, vivir en esos extremos, ser blanco, ser negro verdad, que cueste tanto estar en el matiz, estar en el gris, eso te afecta y hace que tus relaciones interpersonales sean a veces conflictivas, entonces diay, el TLP a veces t cuesta amigos, te cuesta parejas, te cuesta familiares, entonces sí, la enfermedad me ha quitado muchas cosa, pero también me ha dado la oportunidad de ser más reflexiva de saber meditar, de saber que todo en la vida es difícil, que nadie la tiene fácil, que siempre podemos proyectarnos, podemos ser mejores y podemos ayudar a otros que están igual o peor que nosotros y que incluso tienen nuestro padecimiento u otro trastorno mental y no lo saben o lo saben y tratan de evadirlo y vivir escondidos. Para mí eso ha sido algo que, me ha marcado, eso de vivir escondida, de tener una doble vida porque no podemos decir en un trabajo que tenemos un trastorno mental y yo me pregunto ¿por qué no podemos hacerlo?, nosotros lo que tenemos es una enfermedad como la diabetes o la hipertensión, o como tener colesterol o asma y que tenemos que tomar ciertos medicamentos para estar controlados, pero nuestros empleadores y compañeros de trabajo deberían saber qué es lo que tenemos por si nos da una crisis, como a cualquier persona, como si a un diabético le da una crisis y uno lo tiene que saber, saber que esa persona es diabética y si le da un shock diabético uno tiene que saber cómo actuar, pero en realidad hay mucha desinformación porque hay muchos tabúes alrededor de los trastornos mentales y siempre va a ser, yo creo, un tema tabú.

Yo espero que la sociedad evolucione y nos vea como las personas que somos, como humanos que sienten, que somos hermosos, que tenemos grandes oportunidades en la vida. 

Yo por ejemplo les conté las malas rachas, pero también les voy a contar las cosas buenas que he tenido, bueno como les dije me casé, tuve una experiencia muy bonita, también me divorcié, pero me gané esa experiencia de vida y ese ratito que compré fui muy feliz. Tengo 2 hijos de 9 y 4 años, también logré sacar mi universidad, tengo una maestría MBA de la cual me gradué con honores, tengo un trabajo, tengo amigos, mi familia me apoya, en realidad tengo muchísimas cosas por las que tengo que estar agradecida y que el TLP no me ha logrado quitar porque también yo he tenido un cambio de actitud y un día me dije a mi misma: ya basta de estar en una cama, ya basta de estarte lamentando por todo lo que el mundo te da de injusticias, entonces ese día me prometí a mí misma que iba a cambiar, no digo que no tengo crisis, la semana pasada por ejemplo tuve que irme a inyectar al hospital porque estaba mal, me sentía mal y estos días siento así como que una crisis me anda pisando los talones, ya uno como que empieza a olerla y a identificarla cuando viene cerca, pero lo importante creo que es ver lo valientes que somos todas las personas que vivimos con trastornos mentales porque nos toca vivir esa doble vida, nos toca muchas veces escondernos, nos toca poner una sonrisa, cuando a veces queremos simplemente llorar, nos toca tomarnos pastillas a escondidas para que nadie sepa que tomamos medicación, nos toca muchísimos problemas en nuestro organismo a raíz de los químicos que tomamos y todo esto es porque tenemos una deficiencia en nuestro cerebro, porque nuestra química no está bien, o por cosas que también nos han marcado desde la infancia y nos llevaron a tener ciertas conductas, entonces lo más importante aquí es entender eso, que si se puede salir adelante con terapia, con psiquiatría, con psicología y con el apoyo de otras personas que están pasando lo mismo, lo importante siempre es buscar ayuda; y yo también me he intentado suicidar muchas veces, me corto, me quemo, bueno ya no lo he hecho en los últimos meses y eso es todo un logro para mí, como un logro para un alcohólico que no tome, así como ellos cuentan sus días sin tomar yo cuento mis días sin cortarme o sin agredirme de alguna forma, sin sabotearme; pero creo que todo es un aprendizaje y podemos realmente salir adelante, todo está en nosotros y sé que por más dura que sea la vida tenemos esa característica y nos quitaron muchas otras pero tenemos la valentía y la valentía siempre va a hacer que salgamos adelante. Así que realmente a todas las personas que sufren trastornos mentales, les puedo decir: yo estoy aquí, soy como ustedes y los entiendo, los admiro, los respeto y espero que todos podamos salir adelante y alcanzar la felicidad y dejar de existir para empezar a vivir.

Kurt.

Bueno que difícil hablar de un episodio particular de ansiedad, entonces voy a hablar del momento en que empezó todo esto, el que he denominado toma mi vida como: El peor día de mi vida.

Yo tenía 19 años y mi novia había quedado embarazada, era mi primera novia, mi primera novia de tener relaciones sexuales y di, quedó embarazada como en febrero una cosa así y esto fue en julio, mi abuelo se acababa de morir, mi abuelo favorito se acababa de morir y yo me fui con unos amigos a tomar un té de hongos, en esa época, pues yo le hacía a algunas droguillas, cosa que no volví a hacer como 15 años después, ya llevo 15 años de no hacer drogas, en fin, entonces fui con unos amigos, ya habíamos hecho hongos 2 veces antes, y yo bueno: ¡esta tuanis!, es otro escape de esos que yo trataba de embarcarme en este momento de mi vida, donde no tenía ninguna dirección en mi vida, no sabía qué hacer con mi vida, iba a tener una hija en diciembre y bueno me fui, me tome los hongos y me agarro un ataque de pánico existencial, o sea, un mal ride, totalmente incontrolable, o sea, nunca había sentido un miedo así tan profundo por el solo hecho de existir, yo siempre digo que fue como ver a los ojos a la vida, haciéndome la gran pregunta de ¿qué es esto?, un ¿qué?, ni siquiera un ¿para qué o un por qué?, lo más primario y esencial así, entonces me paso esto, estuve fatal verdad, fatal con un amigo consolándome. Llamé a mi casa y mi mamá me dijo que se había muerto, ese mismo día se acababa de morir mi primo y mi tío, un mes antes se había muerto mi abuelo y se murió mi primo y mi tío, se fueron en un guindo.

Curiosamente la gente siempre me dice: ¡yyy mae no me imagino como te fuiste de mal ride después de esto! Y yo: no, yo me agarre de ese hecho, para anclarme a la existencia, porque me estaba volviendo totalmente loco.

Bueno, para no seguir con esta parte del día, les sigo contando cuando fui a mi casa y fue como: ¡mae me estoy volviendo loco!, me fui en bus, eso fue en Barrio la California ahí a la par de Manos en la Masa, por cierto, en un condominio que está a la pura par con mis amigos y me fui en bus de ahí a Santa Ana, en un bus de esos viejos de Santa Ana verdes, blancos y grises, me dejo en Paseo Colón y me fui a Santa Ana volviendo totalmente loco en el bus y bueno repito, llegué a mi casa, se me paso, me dormí espantoso y no sé cuánto tiempo después, si fue una semana, dos semanas o un mes después, estaba en el bus de Sabana – Cementerio, yo estudiaba psicología en la Monterrey que estaba atrás de la Santa Teresita, y había quedado súper dolido, tocado con esto y me fui a la U, estoy ahí en medio aguacero, Sabana – Cementerio en Avenida Segunda, leyendo un libro de psicología transpersonal que me gustaba mucho en esa época, y yo: ¡yy mae!, ¡yy mae!, ¡hijueputa!… y me agarro lo mismo que yo había sentido con los hongos, lo sentí, pero sin ninguna droga encima y dije yo: ¡me volví loco!, nunca me había pasado un ataque de pánico en mi vida y dije: ¡no puede ser!, o sea, es un flashback, pero ya había pasado suficiente tiempo como para que fuera un flashback verdad y fue espantoso, yo estudiaba psicología y típico cuando uno estudia medicina y piensa que, todo hipocondriaco, yo igual era como con eso, yo soy psicótico y bueno para ir cerrando aquí porque me dijeron que tenía poco tiempo, pase sin decirle a nadie esto por ese pánico de quedar como loco, curiosamente yo creo que no había estudiado ataques de pánico y de ansiedad en esa época, entonces yo nada más sentí y lo asociaba con las cosas que leía en los libros o las cosas que estudiaba y dije yo soy psicótico o soy esquizofrénico o una cosa así y pase sin tener a nadie  quién decírselo, o sea, yo conozco gente que le empiezan ataques de pánico ahora y yo soy un experto porque tengo 20 años de sufrir esto y es como que ya se me todas las cosas que hay que hacer, a pesar de que cada ataque de pánico, parece que fuera la primera vez, no hay ninguno que sea peor como el primero y tarde 2 años en que alguien me dijera, por mi culpa porque no le decía a nadie, pero tarde 2 años en que alguien me dijera: ¡Mae eso es normal!, eso es ansiedad, es un ataque de pánico, no se está volviendo loco, no te vas a morir y tranquilo, hay formas de manejarlo sobretodo.

A mi hermano le agarró como 3 meses después, igual o peor que a mí y ha sido algo con lo que he tenido que aprender a vivir pues por toda mi vida, o sea, a mí me pasó eso antes de cumplir los 20, a los 30 se me quito después de haber atravesado una depresión bien fuerte a raíz de todos los cambios de mi vida, eso es otro cuento, pero de los 20 a los 30 me dieron ataques de pánico todos los meses , muchas veces estuve en rachas de todos los días, espantoso, a veces se me quitaban, a veces volvían con diferente intensidad y de los 30 a los 40 no tuve y me volvió a los 40, el año pasado y he tenido que saludar a ese viejo amigo y tratar de entender ¿por qué suceden estas cosas?, pero esa es mi anécdota.

(Diego, ¿está bien así?)

Cualquier persona que quiera saber más de esto me puede preguntar, me encanta hablar del tema porque sí, ha sido lo más difícil que he tenido que sobrellevar en mi vida indiscutiblemente.

Fui a donde mi psicóloga, la que hoy en día es mi psicóloga todavía, vine dos años después de tener ataques de pánico, no puedo creer que yo pase dos años con esa vara sin ayuda, tenía demasiado miedo de que alguien llegara a decirme: 

¡mae, usted está loco sí!, me daba pavor ir a donde un psiquiatra o a donde un psicólogo, entonces suerte, si alguien ha pasado por lo mismo y quiere intercambiar ideas conmigo.

(Las frases vienen demasiado pegadas y no las logro identificar)

Estas frases las he escuchado solo en la última semana, la mayoría en medios de comunicación nacional y por supuestos no solo no aportan nada, sino que siguen estigmatizando la salud mental y la ayuda psiquiátrica y psicológica que puede mejorar la vida de muchas personas.

Si vos has sufrido un trastorno mental o una enfermedad mental, ansiedad, pánico, ganas de morirte, ¡NO ESTÁS SOLO!, podés llamar al 9-1-1 si es necesario, podés hablar con un familiar o con un amigo y si ese que crees es tu amigo, no te da importancia, entonces no lo es, y si no puedes enviarnos un correo a nososespecial@gmail.com, un mensaje o una llamada a nuestro Whatsapp 7166-2895 porque aquí hablamos pero también escuchamos y si seguís pensando en que quienes lidiamos con esto estamos simplemente estamos locos, no solo sos una mierda de persona, sino que NO SOS ESPECIAL.

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