Andrey. «En cinco mundos paralelos»

Si cada vez que tomamos una decisión importante, se crea un universo paralelo a partir de la opción que no elegimos, ¿Qué será de nosostros en esos universos? Le pedimos a Andrey que lo imaginara y no los contó.

Andrey. «En cinco mundos paralelos»

Hola, yo soy Andrey y no soy especial.
Todo el tiempo me han dicho que la vida no es más que un cúmulo de decisiones, buenas o malas, pero que al final tienen un impacto en nuestra forma de ser. Por eso mismo, hoy quiero presentarles cinco versiones de mí, que en algún mundo paralelo existirían de no ser por momentos que cambiaron el rumbo de mi vida.

1- Perdido en Japón: en mi último año de colegio, nos invitaron a participar en el programa
de becas de la embajada de Japón, la beca incluía financiamiento, viáticos y hospedaje por 4 años, para un mae de 18 años era el sueño perfecto. El proceso consistía en hacer un examen de matemática, (podrán imaginarse como es la matemática de los japoneses) un examen de inglés y uno de japonés. El día llego y me entro una ansiedad impresionante justo cuando tenía el primer examen frente a mí, tuve un bloqueo emocional y me invadió un miedo enorme, por mi mente paso el dejar a mi familia acá, aprender un lenguaje nuevo, llegar a un lugar con otra cultura y un millar de cosas más, al final de la historia, me gano el miedo, el premio lo obtuvo una amiga y no podría estar más orgulloso de ella por haber superado un miedo que me gano a mí.

2- Chef Andrey: durante mi infancia y adolescencia siempre tuve el interés por la cocina, cuando me encontraba frente a la puerta de salida de un ambiente tranquilo como el colegio, hacia el mundo laboral y universitario, mi principal opción era Artes Culinarias, incluso estaba tan seguro de querer estudiar eso y había iniciado los procesos de matrícula
en dicha carrera, pero el fantasma de la inseguridad y el querer mantenerme en mi zona de confort… aparecieron. En mi época de colegio, estudie Dibujo Arquitectónico, por lo que ya tenía avanzado el conocimiento en diferentes programas y conceptos de Arquitectura, y ante el miedo por algo nuevo… opte por mi segunda opción y entre a estudiar Arquitectura, siempre he tenido la duda de que hubiera pasado si hubiese
estudiado para convertirme en chef, pero como dicen, él hubiese no existe y aquí estamos.
3- Desertor: En la arquitectura, los bloqueos creativos son pan de cada día… una de tantas madrugadas, tenía unas 3 semanas de no poder diseñar nada de mi proyecto de ese cuatrimestre, por lo que la frustración y el enojo llegaron a un punto máximo. Esa noche me acosté decidido en abandonar toda mi carrera, dejar todos los años atrás sin importar nada. Antes de dormir, entre a Facebook y vi una publicación de un ex compañero del
colegio, y recuerdo que esa persona una vez me dijo que siempre admiraba el valor de mi hermano, porque cuando él tenía que decidir la especialidad que quería llevar en el colegio, opto por Informática sobre Dibujo Arquitectónico, por la simple razón que él sabía que la situación económica en la casa era complicada, y no quería generar una carga, considerando que para Informática solo ocupaba una llave maya, ese día supe que si yo
tuve la oportunidad, debía salir adelante, no solo por cumplir mi objetivo, sino para valorar el apoyo de quienes estuvieron detrás mío sin decir una sola palabra.

4- Negativo: siempre he creído que las personas tenemos una vibra a nuestro alrededor, muchas veces negativa y otras pocas positivas, uno de los miles de defectos que tengo, es que absorbo los problemas de los demás como si fueran míos. En una etapa de mi vida, tuve muchos problemas a nivel personal por eso mismo, el rodearme de personas con una carga negativa muy grande me generaba una ansiedad y una forma de ver la vida en donde siempre le echaba la culpa a los demás por mis errores y buscaba una excusa para todo lo que no podía lograr. Ahí fue cuando aprendí que estar rodeado de muchas personas no era sinónimo de ser feliz. A veces, es mejor tener solo una persona que ilumine el día que tener cuatro que tapen la luz del sol y no permitan crecer.

5- Andrey en cuarentena: creo que como a muchos, la pandemia me pegó una bofetada de realismo y me devolvió al mundo para ver que muchas de las cosas que tengo o valoro realmente no son nada, mas allá de caer en desesperación, decidí ver este momento como
un freno para definir las prioridades que tenía, Es una oportunidad para iniciar proyectos, compartir con las personas cercanas y darse cuenta que no todos pasamos por esto de la misma manera, y si hoy estas escuchando esto y tenés la posibilidad de ayudar a los demás… hacelo, porque lo que para vos es un sacrificio de quedarse en casa trabajando, para otros significa el cierre de muchos de sus ingresos.

Al final de cuentas, la vida se resume en la metáfora de una montaña rusa, a veces estamos arriba, otras estamos abajo, pero lo importante de todo es saber disfrutar el viaje.

Yo soy Andrey y en cuestiones de tomar decisiones estoy seguro que no fui el primero y tampoco el último, porque no soy especial.

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